Revista mexicana sobre la Naturaleza y la cultura rodeada por ella.



“La naturaleza por sí misma es sublime y elocuente.”
— Alexander von Humboldt



Ser con la Naturaleza


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COSECHA DE MANZANAS





#ShotoniPhone

Historia y video: Mariana Cárdenas
Mi última visita a la ciudad de Nueva York fue un gran aprendizaje en general, pero más que nada se trató sobre: aprender a dejar ir y disfrutar. Fueron once días en la gran ciudad y la primera mitad coincidió en que mi hospedaje sería con Adriana, amiga cercana de Sofía, gran amiga mía. Adriana y yo no nos conocíamos, sin embargo gracias a este viaje (y a su increíble atención esas fechas) es alguien a quién hoy día estimo bastante. Comenzamos a hablar una semana antes de mi vuelo y me comentó sobre la posible idea de visitar Upstate, NY para hacer un recorrido de apple picking, inmediatamente le dije que contara conmigo.

Cabe resaltar que soy una persona que puede ser considerablemente espontánea para unas cosas pero para otras puedo llegar a pensarlas una y otra y otra vez, pero ir a Upstate (ya había estado por allá en mi primer visita a NYC) era algo totalmente imperdible, de solo pintar en mi mente las carreteras llenas de pinos se me iluminaba el corazón.

Llegó el día esperado y así fue como un sábado partimos de Brooklyn para dirigirnos en carretera hacia la zona donde se encontraban los campos llenos de manzanas listas para ser recolectadas. Dormí todo el camino porque soy experta en cerrar los ojos por carreteras enteras aunque no faltan los momentos donde despierto y-aún con la almohada pegada-tomo mi iPhone para tomar fotos y videos del viaje, para volver a dormir hasta llegar al destino final. Fue emocionante ver cómo poco a poco iban apareciendo árboles cada vez más naranjas gracias al otoño.

Después de un camino espectacularmente bello entre tantos pinos y una muy buena siesta, llegamos a un gran y verde terreno. El clima era bastante energizante, el viento se sentía refrescante sobre la piel, tal vez un poco más de lo esperado, era momento de tomar mi chamarra. Al llegar podías pedir unas bolsas para las manzanas y pagar tu entrada, al ingresar vimos que este precioso lugar tenía una tienda de alimentos hechos con manzanas frescas, calabaza, entre otros. Decidimos desayunar en un área común y recuerdo pensar cómo todo se sentía como un sueño, aún se sigue sintiendo así.

Terminamos el desayuno y nos dirigimos a caminar entre manzanos, los cuales estaban divididos por tipos de manzana: granny smith, pink lady, honeycrisp, fuji, etc. Eramos cinco amigas así que las risas y las historias a compartir no faltaron en ningún momento. Seguido a esta gran caminata que olía a delicioso vinagre de manzana (por las manzanas en descomposición que se encontraban en el suelo), uvas y al aire más puro que puedas imaginar, nos acercamos hacia la entrada y/o salida del lugar para descansar mientras tomábamos jugo de sidra de manzana acompañado de unas donas recién hechas también con sidra de manzana; honestamente me arrepiento tanto hasta la fecha de no haber comprado una docena para mí sola. Ese momento de estar acostada en el pasto después de caminar, comer donas, tomar jugo y ver tantos tipos distintos de manzanas se sintió tan bello que deseé congelar el tiempo. Cuando busco paz, mi mente maneja hacia ese tiempo y espacio.

Nos dirigimos al coche y el regreso a casa resultó en una gran siesta (de nuevo, claro), intercalada con pensamientos llenos de inspiración por haber vivido algo tan puro y genuino.