Revista mexicana sobre la Naturaleza y la cultura rodeada por ella.


“La naturaleza por sí misma es sublime y elocuente.”
— Alexander von Humboldt


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EL SOTOBOSQUE


Al estar sumergidos en el bosque, los grandes protagonistas son los árboles. Esas criaturas majestuosas arraizadas en el suelo y alcanzando las nubes nos recuerdan lo pequeños que somos. Son los árboles los que le dan la estructura a todo el bosque, forman las columnas y techo que resguarda a un ecosistema en sí mismo. Sin embargo, es debajo del dosel de los árboles, que se encuentra una comunidad de plántulas, árboles jóvenes, hierbas y pastos que integran al todo.

Esta zona, el sotobosque, recibe menos luz que las hojas de las alturas y, las longitudes de onda que pasan a través de las ramas y hojas, son sólo una pequeña parte de todas las disponibles al sol directo. La vegetación del sotobosque, tiene la capacidad de trabajar con estas frecuencias, y es la base del flujo de energía y materia en todo el ecosistema. Los ciclos aquí abajo son más rápidos. Todo se aprovecha y se recicla. Los árboles desde arriba, encapsulan todo con sus copas, creando un clima más fresco, que atrapa la humedad y propicia una gran variedad de formas de vida abajo. Las plantas en el sotobosque son frescas, verdes, de tallos suaves, sus flores inundan de colores el horizonte, y los frutos y semillas alimentan a muchos animales que viven aquí.

El sotobosque es el sustento de la fauna, le ofrece guaridas, alimento y protección, y a su vez, los animales mantienen las dinámicas vegetales en equilibrio. Ellos transportan y llenan el suelo de semillas, propágulos y materia orgánica para la siguiente generación; las hierbas mueren cada ciclo y se reemplazan por aquellas semillas enterradas en el pasado. Todo resurge y se reinventa con la nueva primavera mientras los viejos árboles son testigos desde arriba de un ciclo más.